Oscuro...
Terriblemente oscuro, frío y húmedo. Día tras día comía la misma insípida comida. A la hora que podían salir a despejarse al patio, no nacían las ganas de mover las piernas.
Sentado, viendo hacia el hipotético suelo de la pequeña jaula donde se encontraba. Todos los días recordaba el evento que terminó de llevarlo ahí.
Día tras día, se sucedían las semanas y los meses, hasta que finalmente cumplió el año. Esperaba con ansias el día en que esa visita llegara, pero nunca llegó.
De vez en cuando, de manera perzosa, situaba la mirada en el destartalado teléfono al final del corredor esperando una llamada. Pero casi nunca se daba.
Cuando se presentaba la oportunidad, quería gritar, pero la voz no le salía. Sólo escuchaba silencio y lo que podría ser una máquina del otro lado.
Pasó su fecha de cumpleaños, esperó y esperó y sólo una tarjeta con un simple "felicitaciones" llegó, ni tenía la firma del remitente aunque reconocía la letra.
Tal era su comportamiento, que los carceleros ofrecieron reducirle la pena. Un simple movimiento de cabeza negó el ofrecimiento.
Y es que, cuando eres condenado, por matar a tu corazón, sólo esperas que llegue algo, a acabar con el resto...
Agosto finalmente tocó la puerta..
Era el primer aniversario de su condena, la tarde era pintada por nubarrones de un monótono gris, mientras una ligera caída de lluvia armonizaba su descenso con las lágrimas que salían de su rostro.
Su universo, un cuarto de tres por tres, sucio y deteñido. Sus únicos adornos habían sido regalados por las arañas en su esperanza de cazar alguna presa, de por si... abundaban en ese espacio reducido.
Un año esperando.. porque seguía respirando, ¿Que broma macabra podría estarle jugando el destino que no permitía que alguna desgracia cobrara su ya su existencia vacía? No había más tarjetas, el teléfono se volvió afónico y las únicas visitas eran hechas por sus carceleros para corroborar que seguía respirando..
A pesar de que el dolor se lava con la penitencia, este crecía día con día, gritos desgarrando poco a poco las paredes de su interior, sendos surcos marcaban el camino de las lágrimas, mientras buscaban su encuentro con el húmedo piso..
Su rostro buscó la ventana que daba la única fuente de luz al encierro, sus manos se aferraron a la fría y herrumbrada superficie de sus limitantes. Su boca se abrió dejando ver dos arcos de grupos de dientes, la lengua realizando la danza del viento para controlar esa frase que despegó como un bólido del negro pecho..
"VEN MÁTAME!!!!!!!!!!!!!!!!!! TERMINA DE UNA VEZ CON ESTO!!!!!!!!!"
Su cuerpo gastó ese último esfuerzo y se dejó dominar por la gravedad.. su frente acarició las piedras de la pared.. -"De que sirve mantenerme aquí, gastandome, perdiendo la poca sanidad que me queda.. déjame retirarme.. porque no tengo el valor de terminarme yo mismo..."
Un año de sueños imposibles, por más bellos que sean, son sólo pesadillas de colores ante la nula existencia de poder llevarlos a cabo....
Una vez más.. el olor de sus manos acaricia su nariz.. se dejan entrever la dulce voz al cantar bellas palabras.. pero todo se desvanece cuando amanece en sus ojos y se corren las cortinas que protegen el iris de las agujas de luz.
Se levanta y por un momento no se ve sólo en el cubículo, se limpia el rostro, pero aquella sombra no está ahí.. o no estaba ahí, sigue percatándose de ella con el rabillo del ojo...
Un susurro toca la puerta en sus oídos, "sip, es cierto no estás solo... finalmente la perdiste y ahora te acompañamos", sus vertebras se quejaron ante el movimiento repentino. Llevó sus dedos a las ventanas de su alma, en un intento de enfocar mejor lo que observaba.
Cuando habían instalado espejos... o no?? Esa ropa.. no es del mismo color..El desconocido le devolvía la mirada con una extraña sonrisa. Un cigarrillo bailaba en su boca.
"No me estás imaginando... o bueno.. tal vez sip.. pero la cosa es que tu mente ya no sabe la sutil diferencia y por lo tanto ahora compartimos este espacio físico, y soy el primero, pero vendrán muchos más... parece que en este encierro te has dedicado a crear una pequeña fabriquita de amigos... je je je..."
Sin dejar de enfocar al nuevo residente, el prisionero observó que lo dicho era verdad, en cada rincón que había habitado, parecía estar ocupado ahora, por un individuo.. fuera quien fuera concentrado en su propio universo. El que llora, el que observa en la ventana, aquel que se deshace los nudillos contra la pared.. Todos iguales a él..
Feliz cumple, que los disfrute y si se pega la fiesta ahi avisa.
Ahi le mando